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Me Gusta
Ahora eres un recuerdo sin dolor en mi vida
Fue difícil en un principio empezar a olvidarte, tanto que mi alma se negaba a dejarte ir, e incluso me reprochaba por haberte perdido, pero poco a poco comprendí que el amor que me diste no fue suficiente para mantener las promesas hechas en un momento en el que todo parecía increíble, hermoso y figuraba interminable, después de tu partida entendí que tal vez no estábamos destinados a estar juntos y que cada quien debió tomar caminos diferentes, que sólo por un momento coincidimos en el camino tan corto que recorrimos juntos pero que llegaba un punto en que ya no podríamos ser los compañeros de viaje y era momento de separarse.
Doloroso sí pero mi espíritu de fortaleza es más grande, había momentos en que mi ser parecía quebrarse pero siempre encontraba la fuerza para mantenerme en pie, pues si algo me enseñaste es que todo corazón que ama es fuerte pues con la misma capacidad que tiene para amar también la tiene para olvidar, solo que el olvidar también implica el alma y es ella que muchas veces desea volver al pasado donde estábamos juntos y se niega a aceptar el presente donde ya no estás tú, sin embargo, me arme de valor y necesité tener la fortaleza y decisión de mantener un equilibrio en mi alma, cuerpo y corazón para empezar a olvidar.
Tengo que reconocer que fuiste una persona muy importante en mi vida, que te ame demasiado en su momento, y si me hubiesen pedido la vida misma la daba por ti, pero ahora todo ha cambiado desde el día que decidiste partir dejando mi corazón destrozado pues de pronto te marchaste sin explicación alguna. Creí en ti, en tu amor y en todas las palabras hermosas que me decías y de pronto un día todo ese castillo que construiste con ilusiones se derrumbo en un instante.
Ahora te puedo decir que Ya te olvide y que ahora solo eres un bonito recuerdo de mi vida, que tu presencia, aunque breve, me enseñó cosas hermosas que llevo grabadas en mi ser y los momentos malos ahora están en un baúl que decidí cerrar para siempre pues mantenerlos a fuera implicaría mantenerlos vivos y el dolor no cesaría. Ahora soy libre de ti, libre de tu recuerdo y libre de dolor alguno.
También debo agradecer a las personas que estuvieron a mi lado apoyándome en los momentos que más necesitaba de un hombre para llorar y desahogar mi dolor; que me brindaron su mano cuando sentía hundirme y que también sumaron a mi fortaleza hasta lograr que fueras el recuerdo que representas para mi.


