Una de las cosas que nos marcan de esta manera son las experiencias amorosas, que así como nos pudo haber dado los mejores momentos de nuestra vida también puede irse al extremo y ser lo más doloroso que hallamos vivido.
El amor es lo más puro que puede existir en este mundo si es que encontramos a la persona ideal que en verdad nos ame y proteja, pero lo malo es cuando nos encontramos con personas que solo juegan con nuestros sentimientos, se burlan de nosotros y eso hace que endurezcamos nuestro corazón pues no queremos volver a pasar por una experiencia tan dolorosa como lo es el que te rompan el corazón en mil pedacitos, por ello nos forjamos un caparazón que con cada decepción se vuelve cada vez más duro y por ende cada vez será más difícil llegar a él para poder confiarle y darle nuestro amor a la nueva persona que intenta ser nuestro nuevo amor, o bien, la persona que nos hizo daño intente nuevamente estar a tu lado, es difícil, más no imposible, volver a confiar en alguien que te hizo daño o, simplemente, volver a confiar en el amor.
Cuando nos ha ido mal solemos pensar que todas las personas son iguales y que si alguien trata de tener nuestro amor es solo para burlarse, aprovecharse y después alejarse dejando nuevamente el dolor que es tan difícil de superar y tan fácil de provocar.
Ya no queremos sufrir más, no queremos que nadie más haga daño a nuestros sentimientos y por eso, a veces, pagan justos por pecadores, ¿cómo saber si alguien nos va a hacer daño o no? Está pregunta es muy difícil de responder pues no podemos saber qué es lo que piensan los demás, no podemos predecir el futuro y tampoco podemos obligar a las personas a comportarse de buena manera con nuestro amor, sin embargo sí podemos poner de mucha atención a la forma de actuar de nuestra pareja, poner atención a cada acto que pueda ser indicio de que esten jugando con nosotros y si te das cuenta de que algo anda mal es mejor enfrentarlo, solo debes tener cuidado en no volverte paranoico y creer que nadie puede tener buenas intenciones contigo ya que sí existen personas con las mejores intenciones, que la mayoría del mundo sí son de sentimientos nobles, solo que nos ha tocado la mala suerte de toparnos con las personas incorrectas.

