Cuantas veces hemos pedido a Dios por algo y alguien, tal vez demasiadas veces, incluso más de las que imaginamos pues es seguro que cada uno de nosotros tenemos una o muchas personas a las que amamos y siempre deseamos que estén bien y alguien las cuide todo el tiempo, y quién mejor que Dios.
Y ¿por quién pedimos más?
Analicemos esta frase:
Lo bueno: Siempre pedimos por las personas a las que queremos les valla mejor y deseamos que todo obstáculo que se les presente lo superen y logren la felicidad en cada momento, siempre vamos a querer que nuestros seres queridos se encuentren bien tanto se salud física y emocional. Y es realmente gratificante pedir por los demás porque si crees en un Dios sabes que él te multiplicará a ti lo que pidas de corazón por los demás. Es como la ley de atracción, además de que te genera una satisfacción interna muy gratificante que no la logras con alguna otra cosa.
Lo malo: Tenemos amigos, familiares o incluso con nuestra pareja que por más que pedimos por ellos nada más no se les ve resultado, y es que pedimos que se les ayude pero el milagro está difícil, y es que seguramente todos conocemos a una persona que es más distraída, la que es capaz, de confundir la gimnasia con la magnesia, de cualquier forma los queremos y si no ves que haya una mejoría en lo que pides ve pensando en ponerte a orar pero ahora para pedir un milagro.
Lo tuyo: Así como te ha tocado que pidas por los demás seguramente uno o más de una persona está pidiendo para ti, lo malo es que si aplica la frase literal estamos en problemas pues lo idiota difícilmente se quita y no valla a ser que seas tú quien confunde gimnasia y magnesia. Mejor pensemos en positivo y agradecemos a las personas que se toman un segundo de su vida para lanzar una oración por ti.
Seria una bendición que todos por lo menos un minuto al día lo dediquemos para pedir el bien para una persona, ¿te imaginas que pasaría si todos hiciéramos esto? ¿Te imaginas que pasaría si supieras que un minuto al día una persona te dedica una oración?, pues bien, no esperemos y tomemos la iniciativa y hagamos una oración por una persona distinta cada día, aunque sea para que le quite lo idiota a ese alguien. Ups…



