Sin duda todos tenemos el carácter que nos hemos forjado desde pequeños, tal vez la mayor parte de lo fuerte o débil que seamos se lo debemos a nuestros padres, pues son ellos quiénes con su ejemplo y enseñanzas nos lo transmitieron desde que éramos bebés, ya que todos somos reflejo de lo que vivimos pues todo lo bueno o malo lo plasmados en nuestra alma y lo proyectamos con los demás.
Analicemos esta frase:
Lo bueno: Si sabes diferenciar cada situación sabrás que no puedes actuar de la misma forma en todo ya que las situaciones que rigen nuestra vida no podemos darles siempre la misma respuesta y sabrás que actuamos de acuerdo a como nos conviene en la mayoría de los casos; en ocasiones tendrás que ser una fortaleza impenetrable, ser el héroe de la historia o el hombro fuerte al que todos buscan y en otras situaciones serás el que necesite la ayuda de los demás y querrás ser apapachado todo el tiempo. Porque la vida nos presenta circunstancias distintas es que actuamos distinto, no podemos pretender solucionar todo de la misma forma pues habrá ocasiones en que nos toque ganar y otras perder, lo importante es saber que somos capaces de diferenciar cada situación y actuemos acorde a ella y aceptar para superar.
Lo malo: El ser humano puede llegar a ser muy egoísta y siempre querrá ganar o ser el mayor favorecido, por lo que puede aprender a manipular cada situación de la manera que mejor le place y favorece, de esa forma puede aprender a dominar a las personas por medio de la manipulación de situaciones y chantaje.
Aquí lo ideal es actuar como debemos no como nos conviene pero la línea para diferenciarlo es muy delgada y el ser humano es ambicioso hasta perder de sus pies la tierra al pretender ser el ganador en toda circunstancia sin importarme afectar a los demás.
Lo tuyo: Seguramente te ha pasado y lo hiciste en algún momento. Como cuando eras apenas un niño dulce e inocente y sin querer manchaste la alfombra de tu casa, la favorita de mamá y sabías perfectamente la reacción que tendría para castigarte por haberlo hecho, así que tú, ni tardo ni perezoso, le echaste la culpa al inocente de tu hermano, por lo que fue cagado, perdón, castigado por tu culpa, mientras tú en tu interior “de la que me salve”.
Lo ideal es que aprendas a que la vida te da las cosas y situaciones como reto a superar más no a manipular, cada experiencia te hace más rico o pobre de espíritu así que eres tú quien decide si volar tan alto como tus logros te permitan o quedarte estancado porque no encuentras solución.
Recuerda que si no hay salida entonces debes mirar hacia arriba y te darás cuenta de que no hay techo así que es hora tejer tus alas y volar para salir y triunfar.



