Dicen que la realidad en su totalidad es solo para los amargados ya que si quieres ser feliz, de vez en cuando, tienes que dejar volar la imaginación, despejar tu mente y empezar a construir o rediseñar tus sueños que entre más irreales o imposibles parezcan mayor será el reto por el cual luchar en tu día a día, vivir en las nubes no es malo, lo malo es querer permanecer todo el tiempo ahí.
Analicemos esta frase:
Lo bueno: si vives en las nubes pero tienes claros tus objetivos de vida, entonces eres de los pocos privilegiados que pueden tener un balance entre la realidad y su felicidad, esto debido a que el ser humano necesita tiempo para sí mismo, tiempo para cargar energía y desestresarse de la rutina que le impone la sociedad. Cuando una persona confía en su imaginación y prefiere pasar la mayor parte de su tiempo soñando despierto y el poco tiempo que aterriza a la realidad es solo para llevar a cabo todo lo que planeó en su imaginación, te puedo asegurar que es una persona que vive feliz y puede tener el mayor éxito del mundo. Es muy respetable y aplaudible que alguien prefiera estar en las nubes para mejorar la realidad en qué vivimos la mayoría, por ellos es que se obtienen los grandes logros e inventos que cambian el mundo.
Lo malo: es que hay muchas personas que viven en las nubes sin tener claro qué es lo que quieren en la vida, es decir, tenemos a un idiota viviendo en las nubes, y esta situación puede llegar a convertir a mucha gente en parásitos pues no tienen un proyecto claro dónde aterrizar un objetivo específico para mantener un equilibrio emocional, y se la pasan justificando su improductividad cambiando de planes una y otra vez sin llegar nunca a nada.
Por otro lado, también tenemos a los que temen soltar la realidad por un segundo, normalmente estos son los “gruñones” o pesimistas que creen que el mundo está cada vez peor y no tiene remedio alguno, además van diciendo que la vida es amarga sin nada útil en ella.
Lo tuyo: si te dicen que todo el tiempo estás en las nubes, ten cuidado no sea que te quieran agarrar a sapes para que reacciones. Y si ya no tienes remedio, entonces aprovecha que andas en las alturas de las nubes para dar un vistazo hacia abajo y checar quién anda desorientado o anda caminando en círculos para que les lances un grito y trates de orientar su camino, o bien, enséñales a volar contigo, enséñales cómo crear sus alas y para que dejen ir su imaginación hacia lo que les puede cambiar la vida.
De cualquier forma, a veces es mejor vivir en un mundo imaginario que vivir un mundo de amargura, lo único que hace la diferencia serán esos momentos en que decidas regresar a la realidad y llevar a cabo lo que creaste en tu imaginación para que el mundo real sea igual al imaginario, esa actitud es la que aporta valor a la humanidad. Recuerda que los ángeles viven en el cielo pero también deciden bajar a la tierra para cuidar de los que los necesitan.



